Santa Fe, 9 de agosto de 2010
Querida comunidad educativa: alumnos, familias, directivos, docentes, personal, amigos:
Quiero que agradezcamos a Dios por las bendiciones que hemos recibido en esta primera semana de agosto, y agradecerles a ustedes que lo han hecho posible con el aporte generoso de cada uno.
Ante todo, comentarles que los últimos días de julio nos hemos reunido con el Consejo Directivo a elaborar un Plan estratégico para los próximos dos años. Recibimos el aporte de muchos de ustedes, lo cual valoramos sobre todo por el cariño que demuestran a la comunidad, y por la información que nos fue tan útil a la hora de trazar un rumbo. En las próximas ocasiones de encontrarnos, vamos a comunicar el resultado de las encuestas y el Plan estratégico.
Continuamos con la fiesta de la misa, vigilia y celebración del 3 de agosto. Los alumnos de 5to año especialmente, pero acompañados por otros alumnos, exalumnos y APACI, lograron el efecto de imprimir en el corazón de todos los que participamos un gozo enorme que es propio de una fiesta donde Dios está presente, donde nutrimos nuestras raíces en un pasado bendecido, en un presente agradecido y en un futuro esperanzado, la satisfacción de pertenecer al Colegio de un amor que nunca muere. El fuego, símbolo de la vida de los 400 años, que da calor -porque nos acoge- y luz –porque irradia cultura evangélica-, ha consolado a todos los que nos acercamos a celebrar.
Terminamos con el VII Encuentro deportivo de colegios jesuitas del Cono Sur. Muchísimas familias del colegio abrieron las puertas de sus casas para recibir a estos alumnos jesuitas de Mendoza, Córdoba, Buenos Aires, Montevideo, Tacuarembó y Porto Alegre. Compartieron como amigos el deporte, los juegos, las charlas, el intercambio de riqueza humana. Otra consolación espiritual coronada con una eucaristía al pie de Nuestra Señora de los Milagros. También estuvo presente el colegio de Chile que más sufrió los efectos del terremoto, el San Ignacio de Concepción, porque todos los participantes de este Encuentro donaron dinero para su reconstrucción.
Dios conoce el corazón de cada uno y la generosidad que puso en cada una de estas cosas. Él es quien recompensa. Nosotros, simplemente vemos desde afuera los efectos que produce en cada uno de nosotros la suma de voluntades, la sinergia de corazones que comparten un mismo ideal, la fuerza que se aúna para dar vida a la comunidad de nuestro querido colegio. Gracias por acercarse. Gracias por participar. Dios los bendiga
P Leonardo Nardin sj
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Festejo por los 400 años del Colegio Inmaculada | Martes 3 de Agosto