El Ateneo Inmaculada, perteneciente al Colegio de la Inmaculada Concepción, se mantiene fiel a su lema fundacional que fuera plasmado por los jesuitas hace sesenta años: “Habéis de poner todo vuestro cuidado en juntar con vuestra fe la fortaleza”. El Ateneo del Colegio de la Inmaculada tiene la misión de brindar a los alumnos y a los jóvenes santafesinos un ambiente sano y seguro donde practicar y compartir una actividad deportiva. Fundamentalmente les permite recorrer el camino para el desarrollo más pleno de las virtudes y capacidades individuales, alimentado de un espíritu de participación y trabajo en equipo.
Cada niño y adolescente perteneciente al Colegio, y por consecuencia al Ateneo, logra el rendimiento deportivo acorde a sus posibilidades y reconoce, que del esfuerzo individual con sentido de grupo, depende la superación de todos.
Su comienzo data del año 1945, cuando el Colegio de la Inmaculada compró el terreno y construyó la antigua pileta olímpica. Desde entonces se han desarrollado diversas actividades deportivas, recreativas, sociales y culturales en beneficio de los alumnos, padres, docentes, antiguos alumnos y socios de toda la comunidad Santafesina.
En el plano institucional, en estos últimos años estamos empeñados en lograr la optimización de los espacios físicos, la mejora de la infraestructura y el uso de las instalaciones.
Este espacio de césped sintético que hoy bendecimos e inauguramos está destinado primordialmente a ofrecer un espacio de recreación a los alumnos de los distintos niveles del Colegio en su turno de la mañana, como una extensión de todos ellos y vinculado históricamente por el túnel que cruza por debajo de la calle 25 de mayo. Así, los alumnos del nivel primario disfrutarán de los recreos en este lugar, que seguramente también será escenario de galas gimnásticas y muestras deportivas. En segundo lugar está destinado a todos aquellos que deseen practicar disciplinas deportivas según posibilidades y diseño del mismo: fútbol, rugby, softbol y hockey… y en lo que respecta a esas disciplinas tendrán lugar: torneos y competencias, prácticas y “amistosos”, intercolegiales, los cuales son una tradición que queremos recuperar como algo que pertenece a nuestra tarea educativa.
Ya lo hemos dicho: el destino principal del mismo entonces son los alumnos. Es por esa razón que hoy hemos querido inaugurarlo junto a alumnos, padres y docentes. Damos gracias a Dios por habernos permitido este nuevo logro en beneficio de toda la comunidad educativa.
Damos gracias por tantos otros logros: haber podido finalizar la construcción de la escuela primaria, la terminación del patio de esa escuela, la puesta en marcha y finalización de éste espacio de césped sintético. Todo ello con fondos extraordinarios, que destinamos para el bien de nuestros alumnos.
Nos queda como desafío el cerramiento detrás de los arcos, la iluminación, el cerramiento de redes para evitar que la pelota salga del predio, mejorar las instalaciones del vestuario y el acceso por el portón de calle Gral. López.
Para la comunidad jesuita a cargo de esta institución, es importante subrayar públicamente que la proveniencia de los recursos extraordinarios es fruto de muchos esfuerzos de jesuitas y laicos que cumplen la tarea silenciosa de gestionarlos y administrarlos para el bien del Colegio.
La puesta en marcha de proyectos de este tipo ha sido, y sigue siendo hoy, uno de los aspectos de la presencia de la educación de la Compañía a lo largo de todos los tiempos desde la llegada a Santa Fe, desde hace 400 años. Lo decimos en el lema del jubileo: Aquel es “un ayer que es todavía”.
En este hoy que nos toca vivir volvemos a reafirmar nuestra misión educadora e integral de jóvenes y niños, una vez más, luego de muchas alegrías y tristezas en el camino recorrido, recuerdos u olvidos de parte de quienes nos conocen, presencias o ausencias de aquellos que son testigos de nuestra tarea, no nos olvidamos de que ese es el camino que eligió Ignacio de Loyola al seguir a Jesús, solamente cien años antes de la llegada de los jesuitas a Santa Fe. Lo afirmamos en nuestro lema jubilar: Éste es “un hoy que será mañana”.
Seguimos adelante, no nos detenemos, sabiendo que esta no es obra de los hombres sino de Dios, sabiendo que el mismo que nos llamó y nos permitió dar frutos durante 400 años nos permitirá mucho más, más allá de las alegrías y las tristezas, de los recuerdos y los olvidos, de las presencias y ausencias. Jesucristo, Tú que eres el ayer, que eres el hoy y que estarás siempre: déjanos servirte en cada uno de éstos tus pequeños hijos para que sigan juntando con su fe la fortaleza. Amén.
Santa Fe, 28 de Abril de 2009.-
R.P. Alejandro Gauffín S.J.
Rector
Colegio de la Inmaculada Concepción